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Alakran: rebelarse para revelar

Por Pablo Soto / Especial PDC

 

Hay momentos de un artista. En el camino de su construcción, hay momentos. Saber interpretar en qué momento creativo se está, asumirlo y optimizarlo es, también, un arte. El iniciático, el reflexivo, el crítico, el expansivo, el de transición: todos los artistas atraviesan estos momentos en su trayectoria. Quizás el momento más complejo de un artista sea el de las iluminaciones. Esas fulgurantes creaciones que iluminan toda la tradición, la ajena y la propia, y los futuros posibles. Son como chispazos de creatividad que condensan lo hecho y lo por venir. Esos momentos son, para la vida de un artista y para la historia de su arte, la inscripción imborrable de un modo de estar en el mundo. Y, sin duda, la transformación del mundo. La responsabilidad del artista es hacer de esas iluminaciones una estética y una ética.

 

"Artaud", "Clix modernos", "After chabón", "La grasa de las capitales", "Disco Negro", "Patria o muerte", "Gulp", son solo algunas de las iluminaciones de la música popular. Habrá que sumar a esa lista "Un día de viento" del Alakran Márquez.

 

El disco fue presentado en vivo el sábado 28 de diciembre en el Centro Cultural Rada Tilly. El concierto interpretó el espíritu del disco: una luz para ver por dentro la genética del viento. Un show sobrio, preciso, imponente. Un magistral montaje de canciones. La construcción geométrica de la atmósfera musical y lírica. Rigurosidad, profesionalismo, excelencia. El ajuste perfecto de las texturas eléctricas y las vibraciones acústicas. El tono: melancólico sin cursilería, combativo sin estridencias, intimista sin morbo, ameno sin evasión, agudo sin chirridos, profundo sin oscuridad.

 

Alakran Márquez reunió en el escenario las tradiciones que forman la trama de resonancias de sus canciones: el pop británico, la nueva canción latinoamericana, la canción urbana, la música clásica. Y en esa reunión de elementos emerge su arte: un abanico estético que dice, en su lenguaje sonoro, el viento, la lluvia, la tierra, las piedras, el mar, el barro, el río, la arena, la mata. Pero los dice nuevos, los ilumina con una luz inconcebible. Nos inventa una mirada nueva para esas cosas viejas. Al nombrar en sus canciones, acaso mantras de salvación, ese mundo, Alakrán tranforma,  para nosotros, el modo en que miramos. La experiencia del concierto es eso: una centelleante mirada sobre el mundo.

 

El concierto estuvo cargado de emotividad, pero de esa emotividad reveladora. La evocación de las luchas populares,  de las devastaciones sociales de la corruptela corporizadas como lenguaje poético  de la memoria en la lírica de las canciones del Alakrán, en el poema de Mariana Heredia, en la respiración de guerra en el manifiesto de Antoniazzi. Los gritos del público como el eco de una ética de escenario y de vida.

 

La compleja red  que se desplegó en el escenario a partir no solo de los instrumentos típicos (guitarras, bajo, batería y teclados) sino tambien  de algunas máquinas de secuencias y de los instrumentos de viento  consolidaron  la contención sonora de las canciones. Un paisaje instrumental donde escuchar y leer el viento. El viento como paisaje instrumental.

 

Es difícil que un concierto de tan imponente sonoridad admita otros lenguajes. Natalia Maggiori y Priscila Pape tuvieron la misión de proyectar imágenes que no ilustraran la letra sino que visibilizaran la clave fundante  de cada canción. No decir en otro lenguaje lo ya dicho por las canciones, sino proponer un sentido de la canción que se escurre de ella misma, un punctum, un desvío que inaugure un nuevo campo de percepción que sea, a la vez, fácilmente combinable con los sonidos. El concierto fue armando esta especie de tetris perceptivo con cada canción.

 

Alakran es, a no dudarlo, un artista de excelencia. Sus discos y sus puestas en escena desafían lo establecido. Esa es su ética estética: rebelarse para revelar. Nosotros, arrasados por el ímpetu creativo de este artista, acaso en su mejor momento, experimentamos la novedad de un día viento en Comodoro Rivadavia.

 

Acompañaron a Alakrán en el concierto: Enzo Antoniazzi, Alejandro Plaza, Juan Roldán ,Luciano Simos y Ezequiel Fernández, Susana Bustost, Juan Carlos Smith, Natalia Maggiori y Priscila Pape.

 

Foto: Corriente Sur

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