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Carlos Alaniz: De Palazzo a River para ser jugador profesional de Vóley

Desde el barrio Prospero Palazzo surgió el único comodorense que jugó en Liga Nacional de Vóley, teniendo un paso por la Selección Argentina y jugando profesionalmente en Portugal y Chile. Carlos “Tony” Alaniz, en diálogo con Pasta de Campeón, repasó sus comienzos, su carrera deportiva profesional y expresó el deseo de brindar su aporte en la ciudad para el desarrollo de la disciplina. Entra y conócelo.

 

 

Nacido en Comodoro Rivadavia y viviendo en el barrio Prospero Palazzo con su familia, sus primeros  pasos en el Voley fueron en su colegio, en la ENET, donde fue parte del equipo incentivado por los Profesores Gustavo Rodriguez, Pablo Suazo y Marcelo Leiva.

 

“Empecé en el colegio, me ofrecieron jugar en el equipo de vóley ya que yo venía de varios deportes, hice futbol y rugby. Jugué un tiempo con chicos que eran más grandes que yo. En ese ínterin me vieron los entrenadores de la selección de Chubut, como vieron que a los 15 años media 1,86, me llamaron y me llevaron a la selección”, recordó el comodorense.

 

Esta llegada a la Selección de Chubut, le abrió las puertas para ser observado por los técnicos de la Selección Menores, jugando un torneo provincial en Mendoza. “En esas épocas el entrenador era Horacio Dileo (ayudante de Méndez en el seleccionado argentino y DT de Renata en Brasil, fue DT de Chubut Voley), me convocaron y me presentaron para que vieran mis condiciones físicas. La realidad que yo recién arrancaba a jugar al vóley, no tenía mucha idea”, comentó Alaniz.

 

 

De esa experiencia con las Selecciones Menores comentó que  “participé en un par de concentraciones de la selección Argentina Pre Menor, ya había viajado a Basabilbaso, en esa época me tocó quedar afuera de lo que era el Sudamericano de Menores. Si bien estaban las condiciones físicas, no estaba preparado para esa competencia, era muy nuevo en el deporte”, definió Carlos.

 

 

Con apenas 16 años, a partir de la convocatoria a la Selección Argentina de Menores, para  Carlos Alaniz surgieron las oportunidades y llegaron las pruebas en clubes que participaban en grandes Ligas del Vóley Nacional. Acompañado de su familia, que tomo una gran decisión: “Quedo para irme a River, justo se da la casualidad que mi hermana se iba a estudiar y con la ayuda de mi mamá y  familia, tomamos la decisión de irnos los tres para Buenos Aires. Allí empecé  a entrenar con las inferiores de River, fui mejorando, fui aprendiendo y se me dio la oportunidad de empezar a participar de los entrenamientos de los equipos de Liga Nacional”.

 

“Allí fue mi comienzo, por suerte pude jugar el Sudamericano en Chile que perdimos la final con Brasil, participe con el equipo de Liga, empecé con los viajes desde muy chico, tuve la suerte que en esa época necesitaban poner jugadores juveniles en la lista de buena fe y en los partidos, por suerte nos iban rotando y elegían”, recordó.

 

 

 

El saltó desde River para desarrollar la carrera profesional llegando al exterior

 

En River estuvo 4 años, haciendo las inferiores y en la etapa de Sub21, hasta que llegó la posibilidad de cambiar de club: “me fui a Club de Amigos, seguí hasta mi primer año de primera y segunda. Cambié participando con más protagonismo, lo que era primero y ya un poco más desarrollado”, señalo Alaniz.

 

 

Desembarca en Chubut en jugar en el equipo profesional de la provincia, Chubut Vóley, participando en la Liga Argentina de la ACLAV, donde compartió equipo con otros dos chubutenses que se desarrollaron en el vóley profesional, Pablo Guzmán (actual jugador de UPCN SAN JUAN) y Pablo Hruby.

 

 

“Estuve en Chubut Voley, pudimos llegar a las finales de la Liga Nacional, perdiendo contra Bolivar, para mí uno de los mejores equipos de la Liga en ese momento, fue cuando fue todo el “boom del Voley”, cuando hubo un gran salto de calidad en lo que era la Liga Nacional, una experiencia hermosa fue representar a la provincia”, explicó Alaniz.

 

“De allí me fui dos temporadas a Portugal, dos años, fue una experiencia increíble. En Sporting de Espinho, era el más ganador de la Liga, me tocó jugar con jugadores muy experimentados, con Miguel Maia- medallista Olímpico Beach Voley- era un emblema del club. Ese mismo año, el primer año salimos campeones, le ganamos las finales a Benfica”.

 

 

Además, jugó en Chile en el equipo de vóley de Linares. En Argentina, en UNTREF Vóley, Gigantes del Sur de Neuquén y justo en el momento que empezaba a plantarse dejar el Voley llegó una nueva convocatoria a Selección Argentina, esta vez en el seleccionado mayor, donde nunca había sido convocado. Lo cual motivo seguir su carrera unos años más.

 

“ Tuve un desgaste muy grande en lo que fue la Liga de Neuquén, en la parte deportiva me fue muy bien, pero allí fue cuando me empecé a plantear si valía la pena todo el sacrificio que uno hace desde que arranca hasta que termina la carrera”, explicó.

 

“Cuando sentía que no había un avance, me llamaron de la selección. Fui pre seleccionado para la Selección Argentina en el segundo año de Julio Velasco, cuando tocó hacer un recambio muy grande en la Selección y llamo a muchos jugadores, y allí estuve entrenando una época”, remarcó el jugador surgido en nuestra ciudad.

 

Finalizando su carrera deportiva, jugando Liga 2 en San Lorenzo y Liga Metropolitana en el Club Campana, empezó a priorizar el tiempo familiar para tomar la gran determinación de regresar a su ciudad natal. Surgió la oportunidad de venirnos para Comodoro Rivadavia, era algo que ya lo tenía en mente hace bastante tiempo, como mi señora era de Buenos Aires la decisión no fue fácil, fueron muchos años, poner varias cosas en la balanza y recién ahí venir para acá. Siempre me sentí muy identificado con mi ciudad y tuve bien claro que quería volver después de terminar mi carrera en el vóley, se retrasó un poco por la vida misma”, afirmó.

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