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El chubutense "Balito" Sepúlveda ya se encuentra en Tokio y palpita los Juegos Olímpicos

A una semana del debut en los Juegos Olímpicos de Tokio, el ciclista de Rawson repasó como vive los días previos a su segunda participación olímpica.

 

Sepúlveda viajó este viernes por la tarde hacia Tokio, desde Andorra (país en el que está radicado), pero antes dialogó con el área de prensa de Chubut Deportes y contó cómo transita esta previa que lo depositará en su segundo juego olímpico consecutivo.

 

“Para llegar a estos niveles hay que mantener cierta conducta. Entrenar todos los días, alimentarse y descansar bien, porque es un deporte exigente, de resistencia, y las horas de entrenamiento diarias son muchas. Son varias cosas que hay que tener en cuenta para llegar a ser un profesional de elite”, remarcó en el inicio del diálogo el deportista capitalino.

 

Y agregó que “hay que entrenar mucho en la montaña, por eso es que cada vez voy menos a casa, a Rawson, porque tengo que estar la mayor parte de tiempo por las cargas, acá en Europa. Cuesta estar lejos de casa, pero es lo que a uno le gusta y sé que la carrera deportiva no dura muchos años, entonces tengo aprovechar estos años para sacarle el mayor provecho”.

 

Eduardo desde hace varios años reside en Andorra, un Principado ubicado entre España y Francia, en el límite de la península ibérica. “Elegí Andorra porque se caracteriza por la altura. También porque hay mucha ruta en montaña y poco tránsito, entonces es una geografía ideal para mis entrenamientos”, explicó.

 

Cuando el próximo viernes 23, Sepúlveda inicie la competencia de ruta, será oficialmente el segundo deportista chubutense (el otro es Omar Narváez), en tener presencia en dos Juegos Olímpicos consecutivos.

 

De su incursión en Brasil hace cinco años, “Edu” contó que “la experiencia en Río fue muy linda. Representar al país, estar hospedado en la Villa Olímpica y compartir el día a día con grandes estrellas del deporte fue algo inolvidable para mí”.

 

Respecto a lo competitivo recordó que “ese año venía de correr el Tour de Francia, que había terminado una semana antes y enseguida tuve que viajar a Brasil, sin recuperarme de la mejor manera y no pude rendir como hubiera querido. De igual modo fue una experiencia nueva para mí en ese momento y fue muy linda”.

 

“De Río a Tokio pasaron cinco años, son cinco años más que tengo de experiencia europea y creo que puede ser importante a la hora de competir”, reconoció. Por otro lado, aclaró que hace un mes que no corre junto a su equipo (Androni Giocattoli) y “quizás me falte un poco de ritmo en las piernas, pero estoy muy motivado, entrenando acá en Andorra y esperando a poder viajar el fin de semana rumbo a Japón, para poder tener unos días de adaptación al clima y al cambio de horario”.

 

Respecto a cómo puede darse la prueba el venidero viernes, analizó: “Será íntegramente de resistencia. Van a ser 244 kilómetros, lo que representan algo más de seis horas de carrera, asique es una prueba muy dura y exigente. Seré el único argentino en la disciplina y eso quizás juegue a favor de los rivales que en varios casos correrán en equipo, asique serán ellos los que lleven el peso de la carrera. De igual modo, al ser una competencia de resistencia y tan extensa, cualquier cosa puede pasar. Esperemos tener un buen día”.

 

Vaticinó que “los países europeos son los más fuertes. España, Italia, Francia, Eslovenia y también Colombia tienen buenos representantes y creo que son los candidatos”.

 

Eduardo hizo un repaso de cómo serán sus próximas horas hasta arribar a Tokio: “Después de tener los resultados del PCR, el jueves me tocará un entrenamiento largo, de seis horas en montaña. El viernes un entrenamiento más liviano y la tarde al aeropuerto. Llegaremos el sábado 17 a Tokio y nos instalaremos en le Villa Olímpica, aunque el circuito donde vamos a competir es bastante lejos de ahí, asique veremos si hay posibilidades de hacer el reconocimiento del recorrido”.

 

“Tendré una semana de adaptación, no solo al clima caluroso sino también a las 7 horas de diferencia que hay con respecto a Andorra. Ojalá podamos aprovechar esos días para reconocer el recorrido porque si bien es una prueba muy larga, el conocer el lugar resulta fundamental”. Y aseguró que “imaginar un resultado es improbable al ser una prueba tan extensa y en pelotón, hay muchas variantes en el medio que pueden alterar la performance, como siempre daré lo mejor de mí para dejar a Argentina y a Chubut lo más arriba posible”.

 

El ciclismo argentino irá a la búsqueda de una nueva medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y de esta manera intentará sumar otra presea luego de la única ganada por la disciplina, en Beijing 2008, cuando la dupla Juan Esteban Curuchet y Walter Pérez obtuvo el oro en la prueba madison.

 

La actividad es una de las primeras que compitieron en los Juegos Olímpicos, debutó en París 1924 y luego participó en los eventos del '28, '48, '52, '60, '64, '68, '72, '76, '84, '88, '92, '96, 2000, 2004, 2008, 2012 y 2016.

 

En esta oportunidad, integrarán la delegación el velocista chubutense Eduardo Sepúlveda, que se desempeña en la categoría de ciclismo de ruta; Sofía Gómez Villafañe, en Mountain Bike y Exequiel Torres, en BMX.

 

Sepúlveda, nacido en Rawson, hace 30 años, participó en los Juegos de Río 2016, donde fue 26to en contrarreloj y 37mo en pelotón e integra en la actualidad el equipo italiano Androni Giocattoli-Sidermec.

 

En sus últimas actuaciones, el chubutense figuró 47mo en el último Giro de Italia y terminó en el tercer lugar en el Tour de Turquía.

 

También la chubutense radicada en Texas, EE.UU., Sofía Villafañe representará al ciclismo femenino en mountain bike en Tokio, luego de una ausencia de 17 años, su última participación en Atenas 2004. La velocista obtuvo su pasaje a Japón al finalizar en la 16ta ubicación en el ranking olímpico de ciclismo de montaña, confeccionado por la Unión de Ciclismo Internacional.

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