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El jugador que le pateó la cabeza a un rival dijo que siente vergüenza por lo que pasó

Enzo Álvarez rompió el silencio luego de la salvaje patada que le pegó en la cabeza a un rival que estaba tirado en el piso durante el clásico entre el Club Las Piedritas y el Club Deportivo Angostura disputado en Villa La Angostura, por la segunda fecha de Liga Quetrihue. El defensor de 20 años dijo que se siente avergonzado por lo ocurrido y reveló que recibió todo tipo de amenazas.

 

“Sufrí amenazas. Me da vergüenza y miedo salir a la calle. Son los días más difíciles que pasé en mi vida”, aseguró el futbolista amateur durante una entrevista con LM Neuquén. “Son días muy complicados. Para mí fue algo horrible. Hasta mi número consiguieron, me amenazaron de todos lados”, agregó.

 

“Pasé de ser el jugador de la fecha y capitán una semana a este hecho, el cual según algunos medios podría dejarme fuera del fútbol de por vida. La gente del Tribunal me dijo que hay que esperar y que iban a darme contención”, continuó Álvarez y añadió: “Si tengo dos amarillas en toda mi carrera es mucho, eso que juego de central. El que pateé minutos antes me escupió en la boca, pero no es excusa. Un tipo grande debería dar el ejemplo. Pasa que la liga nuestra es así de picante, te pegan codazos, te provocan. Me dieron hasta piñas en el estómago antes del hecho, aunque nada justifica lo mío. Perdí la cabeza”.

 

El jugador de Las Piedritas dijo que le pidió disculpas con Francisco Cerruti -el agredido-, pero que las mismas no fueron aceptadas. “Si estuviera en su posición, yo haría lo mismo”, reconoció. “Estoy arrepentido, ni quiero ni ver el video. Me da vergüenza, ni salgo a la calle. Aparte me bardean por todos lados. Siempre la gente cercana se sentía orgullosa de mí y ahora todo se volvió en contra”, se lamentó.

 

“Pasé de la furia al miedo en un segundo. Por suerte está bien el colega, la puede contar y a mí había 50 personas esperándome en el vestuario para lincharme”, insistió Álvarez y concluyó: “Necesito una oportunidad. Me han crucificado, pero la gente que me conoce sabe y entiende que jamás fui así. Estoy muy mal, no se lo deseo a nadie”.

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