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Facundo Rodrigues, corazón de león y alma de lobo

Facu nació con 960 gramos y cinco meses y medio de gestación. Su primer contacto con la luz fue pasar tres meses en incubadora. Ni 20 operaciones, ni su discapacidad motriz lo pararon. Hincha fanático de Newbery y Boca, cansado de la kinesiología eterna se volcó a entrenar en Gym Fight Club y se anima hasta hacer sparring con su profesor. Es una mitad que complementa su mamá Martha. Entrá y conocé la historia del técnico superior en Relaciones Públicas.

 

Por Maximiliano Ignao

 

El tiempo es efímero y eso a veces no nos permite parar la pelota. La pandemia quizás logre que aprendamos algo. Cosas básicas que la vorágine no nos permite. Eso lo aprendió Facu hace rato y no deja de enseñarlo. Su risa y carisma nos hace acordar que la vida es otra cosa, que las vulgaridades deben quedar atrás. Desde que estaba en la panza de mamá Martha es hincha de Newbery. Su papá Carlos Rodrigues era técnico del "Lobo" de 1989 que salió campeón del torneo local y mamá lo llevaba a verlo en su vientre.

 

Él nació el 12 de febrero de 1990 prematuramente y pasó sus primeros tres meses en incubadora. Una parálisis cerebral lo dejó con problemas motrices, pero con un corazón y alma de león digno de admirar. Sus padres y sus hermanos Valeria y Pablo fueron su sostén.

 

 

 

"El deporte estuvo ligado a mí desde siempre.  Me acuerdo que mi papá vuelve a dirigir en el 2000. Seguí todo la campaña. Ahí me enamoré del club. Después mi viejo tenía la escuelita de fútbol y empecé a jugar. En realidad atajaba. Los clubes son parte importante en la vida de las personas. En momentos malos, te ayudan a seguir", cuenta.

 

Desde que nació, la vida lo puso a prueba. Y él la sorteó. Tuvo más de 20 operaciones y una vida de kinesiología hasta el 2015. Se cansó y buscó alternativas para estar en movimiento. Igualmente, aparte del fútbol, hizo mucha natación que lo ayudó a contar con una caja torácica que parece de rugby. Empezó a caminar ayudándose con una silla hasta que a los 7 años le hicieron 10 incisiones desde la cadera hacia abajo y comenzó a mejorar su calidad de vida.

 

"Lo viví naturalmente. En la última operación entré cantando canciones del “Lobo” y cuando salgo lo primero que pregunto es: “¿cómo salió Newbery?”. Mi papá me dijo que ganó y me quedé tranquilo. Después se recorrió todo Buenos Aires para conseguirme una camiseta de Gimnasia de La Plata, la quería por los colores", resalta Facundo.

 

El guerrero se adaptó a todo. Batalla que había era una ganada. Fue a las escuelas 739, 723 y 745. Su PC era la gran compañera de aquella época. Pese al fanatismo por Boca, pone a Newbery delante de todo. Le brindó contención, amistades y una segunda casa. Luego de una rizotomía, que le traía aparejada una recuperación de tres meses en sillas de ruedas, él solo quería ir a la cancha.

 

 

"Recuerdo que luego de esa operación, Newbery jugaba un torneo Argentino C. Era 2009 y estaba en Comodoro. Era jueves y llorando le dije a mi papá que no iba a poder ir a la cancha. Él habló con los directivos y ellos hicieron una rampa para el acceso. Terminé yendo y ganamos", recordó.

 

Su sueño era ser periodista deportivo, pero fue imposible que se vaya a vivir solo a otra ciudad. Eso lejos de afectarlo, le hizo trazarse nuevos objetivos. Comenzó a estudiar la tecnicatura en Relaciones Públicas en el Instituto Superior de Gastronomía y Hotelería (IGH).

 

"Me costó mucho esfuerzo lograrlo. En 7 años terminé la carrera. Después hice una pasantía y Carlos Linares me había prometido que si me recibía iba a ingresar a trabajar en la Municipalidad. Cumplió con su palabra y actualmente estoy en Comodoro Atiende. Siempre agradezco al hincha de fútbol. Me conocen y me respetaron siempre", agregó.

 

 

Luego de su última operación y post recuperación se cansó de la kinesiología. Quería darse un respiro después de toda una vida yendo. La amistad de su hermano con Darío Achaval lo llevó a entrenarse en el Gym Fight Club.

 

"Vine a entrenar con Darío para mantenerme físicamente y no quedarme. Me tomé un descanso de la kinesio luego de la rizotomía porque fueron tres meses seguidos de ir todos los días. Lo precisaba. Me sentí súper acogido, Darío me trata súper bien y el ambiente es ameno. Soy uno más”. En el gimnasio de avenida Polonia arranca con series de abdominales, step, ejercicios para darle movimiento a sus piernas y también se anima a calzarse los guantes para pegarle a la bolsa o hacer sparring con su profesor.

 

 

Actualmente, Facu es administrador de un grupo de Newbery ("Historia del Club Atlético Jorge Newbery"), fanático del fútbol, Newbery y Boca, y Kirchnerista. Además, un ejemplo de vida, perseverancia y sacrificio. De ver el vaso lleno ante todo y un señor profesor para lo que necesitan alguna vez una guía.

 

"A veces no nos damos cuenta lo importante de cosas básicas como caminar. Lo hacemos naturalmente, pero hay mucha gente que pelea todos los días ante discapacidades y algunos no pueden con ciertas cosas", finalizó.

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