A dos toques

Thiago Errazu en una faceta desconocida: Del fútbol a cantante de una banda de Rock

Thiago Errazu es un conocido ex jugador y director técnico de Comodoro Rivadavia. Supo ser goleador con Petroquímica y hoy sorprende como cantante de una banda de Rock. Jugó en el “Verde” de kilómetro 8, en Ferrocarril del Estado y también dirigió a USMA y Huracán. Hoy se encuentra alejado de las canchas y se convirtió en el líder de Sin Kadafi, una banda que creó para acompañar a su hermano.
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Por Analía Bahamonde

 

Thiago Errazu es conocido en el fútbol de Comodoro como jugador, con pasado en Petroquímica y Ferrocarril del Estado. Luego de una larga carrera en donde dejó su corazón en Petroquímica, también desempeñó como técnico por primera vez en USMA, y de allí tuvo un corto paso por Huracán, donde pudo dirigir un Torneo Regional.

Es un multifacético: comerciante, dirigente, entrenador, jugador de veteranos y en este último año sorprendió en una faceta desconocida, cantante de una banda de Rock que creó con su hermano. “Sin Kadafi” llegó a su vida para “brindarle terapia”, así lo define en diálogo con Pasta de Campeón – ADNSUR, aunque sabe que a su hermano y compañeros de banda, no le gusta.

Thiago Errazu comenzó su carrera futbolística de grande. Antes del fútbol y hasta sin pensarlo que podía integrar una banda, se vinculó con la música a través de su familia. “La música en casa la vivimos desde siempre, desde chico nosotros teníamos música. Tocábamos con los pibes cuando yo tenía 18 años antes del fútbol. La guitarra apareció en mi casa cuando yo tenía 15 años, empecé a tocarla mirando. Mi hermano si estudio, es virtuoso, se capacita y estudia. Y en cada fiesta familiar nos juntábamos a tocar ahí, solo en casa. Nunca pensé que íbamos a hacer una banda”, comentó Errazu.

La banda comenzó en un momento particular, y por un motivo que se guarda para él. “Todo surgió porque un día mi hermano me pide que lo acompañe a un lugar donde se juntaban unos pibes a tocar, a él le encanta la música. Yo lleve la trompeta para poder tocarla y acompañarlo a él”, relató.

A través de la música y con la banda Errazú siente que “lo tomo como una terapia, y cuando digo esto mi hermano se enoja. “Nosotros estamos haciendo música, no terapia”; me dice. Y yo le digo que “no”. Para mí la música es una terapia, me sale más barato que ir a un psicólogo. Porque vengo acá, me genera adrenalina, y saco todo. Parecido al fútbol, lo traslado casi como el fútbol, y estamos haciendo algo que nos gusta a los dos, y nos contenemos”.

También le sirvió para darse cuenta que tenía otro potencial que descubrió oculto en él, “Empezamos a tocar, y un día empecé a cantar; mal. Sigo cantando todavía, pero lo que no sabía es que sabía escribir. Empecé a escribir, a hacer temas yo. Había hecho uno dos temas cuando era muy pibe, y nunca más, ahora empecé a escribir y le lleve los temas y empezó a gustar, yo le pongo música, entre todos empezamos a armar los temas”, comentó Thiago.

Sin Kadafi, empezó a ensayar y fue vista por productores que escucharon sus temas, “un día nos invitaron a salir a tocar, yo no quería. Si yo no hago esto para tocar, lo hago para divertirme, y me querían “matar”, yo hago esto para nosotros. Tenes que salir a tocar me decían, y me convencieron. Salimos a tocar y nos fue relativamente bien, a la gente le gusto”, explicó Thiago.

La música trasmite y en ella Errazu encontró que “es algo que me gusta, ocupo tiempo y sobre todo estoy con mi hermano. Yo puedo trasladar emociones, escribirlas y encima que le llegue a otra persona; no me lo imagine jamás. Y es un terapia porque son momentos que me pasan a mí”.

Similitud con el fútbol

Thaigo es un apasionado del fútbol y lo demostró como jugador y técnico. Por eso no puede evitar relacionar esa pasión con este momento trasladándolo a la banda y su música.

“El fútbol me gustaba tanto, ocupaba mi cabeza mucho tiempo y me entregaba al cien para poder hacer lo mejor que pueda. Creo y lo pienso de esta manera al fútbol, como me pasa con la música, primero va en lo grupal: es todo. Entonces trato de armar un buen grupo humano. Siempre que me tocó jugar a la pelota por lo general era capitán por estas situaciones. Nunca iba yo adelante y quería salir en las fotos.

En la actualidad el fútbol paso a segundo a plano, luego de vivir su experiencia como técnico sentenció, “Con el fútbol estoy medio desencantado, ha pasado mucho tiempo y pensaba que algunas cosas las iba a poder modificar y después me di cuenta que no. Cuando yo era jugador, pensaba como carajo este técnico no hace esto, y como grande iba y le planteaba al técnico. Después cuando fui técnico me di cuenta porque no se hacía, ahí entendí el porqué. Y cuando me parecía que podía modificar algo me di cuenta que me encontraba medio solo con ese pensamiento”, manifestó.

Y diferenció su paso por los dos clubes de la ciudad, “Me toco ir a Huracán y me desencantó totalmente. Porque pensé que era otra cosa. Yo venía de USMA que era todo color de rosa, que todo lo que yo planteaba se decía que estaba bien, me dejaban chocarme contra la pared, equivocarme sin que nadie me diga nada, siempre se vivió con honestidad todo lo que se hizo. Se veía que lo había en todos los ámbitos”.

Cuando me toco ir al otro lugar se juegan otras cosas, ya hay dinero, agachadas, situaciones que exceden en lo futbolístico que tenes que tener en cuenta y saber manejarlas, y la verdad que no lo supe manejar, y no me gustaban tampoco. Me encontré en un lugar donde no la pase bien, entonces el fútbol me desencantó”, explicó.

Por esa experiencia “Hoy digo que no vuelvo a dirigir, y creo que no. Porque encontré un espacio como la música donde todas esta inquietudes que tenía, y me las daba el fútbol, las puedo volcar acá ahora”.

Errazu dirigió en USMA casi 4 años y en Huracán fueron 100 días: “Lo de USMA me llevó a Huracán, y fue maravilloso. Todo el proceso, cada vez que lo hablo con Jorge Russ, Hugo Cárdenas, Fernando Mateeff”, sentenció.

Entre todas su facetas, también es dirigente y sigue vinculado al club USMA,” estoy cerca, trato de colaborar en lo que puedo, me hice hincha de USMA, yo quiero que le vaya bien, considero a USMA uno de los lugares con mayor crecimiento social y deportivo. La gente de USMA es buena leche, no hay agachadas, cosas raras, y está a la vista. El crecimiento no para, todo porque hay gente buena leche, y es primordial”, valoró.

El rol de la familia

Entre risas comentó, “habría que preguntarle a ella, supongo que hay cosas que le molesta, que no me responsabilice con lo que me tengo que responsabilizar y sí que trate de hacer las cosas que me gustan. También supongo que lo entiende y sí, acompaña sin dudas”.

Siempre que pueden van a los recitales, aseguró, “fueron a los primeros, pero después son medio tarde, y por el nene conviene que no vayan siempre son en horarios de la madrugada. Ahora ojalá surja la posibilidad de tocar en estos lugares de Cultura y allí creo que van a poder ir todos”, señalo.

“Arriba del escenario me transformo. Hago el ridículo lo más posible”

Errazu se define como un despojado, “Tengo algo que me pasa muy particular, en Brasil se habla de esto cuando es carnaval, que lo he visto porque fui, tengo toda mi familia allá. Hay que tratar de hacer el ridículo lo más posible. Porque hacer el ridículo te despoja. Por eso esto no me asusta y me gusta hacer el ridículo, no tengo problemas en disfrazarme, de nada”.

De hecho lo que me pasa ahora es que los pibes se ponen nerviosos y yo nada, es como si lo hubiera hecho toda la vida. Me disfrazo, me pongo un traje, y hago un personaje. Arriba del escenario me transformo. Hago el ridículo lo más posible”, culminó el ex jugador, técnico, comerciante, dirigente y cantante de la banda.

Sin Kadafi está integrado por Thiago y Nicolás Errazu, Sebastián Reales, Maximiliano Rubio, Diego Heissenberger, David Caro, “Juanjo” Fazio y “Pilu” Mayorga, se presentarán en El Sótano el próximo 3 de febrero.

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