(Pasta de Campeón / ADNSUR) - En tres meses, a Juan Manuel Hernández y su familia les cambió la vida. En enero, él trabajaba en Gimnasia y Esgrima y diferentes centros de kinesiología de Comodoro.  Llevaba una vida tranquila junto a su pareja y su hijo de 4. Sin embargo, hoy el destino los encuentra al otro lado del mundo, soñando con una nueva vida en Suecia, donde Juanma consiguió trabajo hace un mes.

Por estos días, el ex kinesiólogo del Verde está trabajando en un club de fútbol de la segunda división de ese país, y preparándose para comenzar en otra institución de básquet de Primera División.

Gabriela junto al pequeño aún están en España, pero esperan encontrarse pronto, una vez que termine el periodo de prueba, para poder disfrutar de este sueño juntos.

UNA VIDA LIGADA AL DEPORTE

Juan Manuel es oriundo de Comodoro Rivadavia, tiene 34 años y toda la vida respiró deportes. Sus inicios fueron en el fútbol, en el equipo Municipalidad de Rada Tilly, que luego se llamó Luis Avila e hijos. Allí fue dirigido por su padre, el investigador y docente Marcelo Hernández.

Juanma creció entre canchas de futsal y torneos infantiles, hasta que un día lo vio Mario Amado, el histórico captador de la Comisión de Actividades Infantiles que por entonces trabajaba en una distribuidora de cigarrillos.

Objeto desconocido
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Juan Manuel en sus inicios fue entrenado por su papá. El docente Marcelo Hernández (izquierda).

Mario lo invitó a probarse a la CAI y Juanma se sumó. Como era categoría 88, y todavía no estaba creada, el pequeño se incorporó a la 86 - 87, una gran camada que tuvo como destacados a Pablo De Miranda y Ricardo Chavarri.

A la distancia, Juan Manuel admite que a los seis meses no quería ir más a la CAI. Sin embargo, justo se creó la categoría 88 y todo cambió para él. Así, en un viaje a Trelew terminó de sellar su vínculo con la institución que durante 10 años estuvo en la segunda categoría del fútbol argentino.

Objeto desconocido
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Juanma en su epoca en la CAI, donde jugó de los 8 a los 18 años.

Juanma estuvo en CAI hasta los 18 años, cuando tuvo la oportunidad de sumarse a Lanús. Durante cuatro meses estuvo en el Granate de Buenos Aires. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba y terminó yéndose a Arsenal, el equipo del Viaducto, donde tomó  una decisión que cambiaría su vida, tal como recuerda.

“En un momento me di cuenta que iba a ser uno más del montón, entonces decidí dejar el fútbol, pero pensé ‘¿cómo hago yo para estar en un equipo?’. Las opciones eran estudiar preparación física, kinesiología, o medicina del deporte, y me decidí por kinesiología”.

Juanma estudió en la Fundación Barceló luego de un paso por la UBA, y una vez que se recibió comenzó su desarrollo profesional. Primero trabajó en un consultorio vinculado al deporte, donde se encargaba de los tratamientos en miembros inferiores. El dueño del consultorio era Diego Rivas, el kinesiólogo de “Pico” Mónaco y David Nabaldian. Así, Juan terminó inmerso en el mundo del tenis, haciendo sus primeras experiencias de primer nivel.

Su debut fue en un torneo Sudamericano Sub 15, pero solo sería el principio de una larga carrera que luego giró al básquet, donde encontró su lugar para desarrollarse.

Cuenta Juanma, que gracias a su mejor amigo comenzó a coquetear con la naranja. Humberto Vega, ex River Plate, hoy en Liniers de Bahía Blanca, jugaba por ese entonces en Platense, y le contó que el kinesiólogo del club, que también estaba en el básquet de Lanús, necesitaba un profesional para los viajes. Juanma no dudó y comenzó a trabajar en la élite del básquet profesional argentino.

Ese paso sería fundamental para lo que vino después, porque una vez que regresó a Comodoro, a sus 28 años, comenzó a trabajar en Gimnasia y Esgrima, llegando a ser kinesiólogo del equipo profesional.

Objeto desconocido
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Juan Manuel junto al primer equipo de Gimnasia y Esgrima.

En su regreso a la ciudad el especialista comenzó de abajo. Primero trabajó en el consultorio de Emiliano Manso, donde coincidió con Mauro Salso, su compañero del CARTS. Y luego se sumó a Kinetics, sin saber que iba a ser su trampolín para volver a la Liga Nacional.

Es que al poco tiempo, Juanma comenzó a trabajar en los clubes que venían a Comodoro a jugar Liga Nacional y no viajaban con kinesiólogos. Durante un año le tocó jugar de visitante en su propia ciudad. Sin embargo, una vez que finalizó el torneo lo invitaron a incorporarse al Verde y se quedó durante cuatro temporadas hasta este 2022.

Objeto desconocido
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En regreso a Comodoro, Juan Manuel vistió los colores del Club Atlético Rada Tilly.

BARAJAR Y DAR DE NUEVO

Juan Manuel y Gabriela tenían una buena vida en Comodoro. Su hijo estaba creciendo cerca de su familia, tenían trabajo estable y el horizonte era prometedor. Sin embargo, la pandemia los hizo pensar muchas cosas, y un día decidieron buscar otra experiencia.

“Siempre fuimos bastante inquietos y la pandemia nos hizo pensar. La primera pregunta que nos hicimos fue ‘¿Hicimos todo lo que queríamos hacer?’. Después pensamos en nuestro hijo y la posibilidad de mostrarle que hay otro mundo. Nos motivaba eso, que después él decida si quiere vivir en Rada Tilly u otro lugar, pero que conozca, que rompa las estructuras y los mandatos de la crianza misma, porque yo siempre supe que quería volverme a Rada Tilly, pero no sabía si era porque uno quiere o porque está estipulado que había que volver. Entonces, si bien en lo laboral estábamos bien, fue toda una apuesta hacerlo y se fueron dando situaciones que nos dijeron es por acá”, cuenta al recordar cómo se dio la idea de viajar a Europa.

Finalmente, después de mucho pensarlo, en febrero Juan Manuel y Gabriela sacaron los pasajes para irse a España. Durante dos meses organizaron todo para marcharse sin complicaciones y en abril partieron con sueños, miedos, pero mucha esperanza.

Como ella había vivido un tiempo en Murcia y él había estado de viaje en Bilbao, eligieron irse a Barakaldo, una ciudad dentro del país Vasco, donde vive la mejor amiga de la mamá de Juanma.

Ella alguna vez lo había motivado para que se vaya a esa ciudad en caso de querer ir a España. Así, cuando llegaron al norte de ese país los ayudó en todo lo necesario para que puedan comenzar su nueva vida, algo que les allanó el camino, admite el especialista.

Pero sabiendo que al otro lado del mundo todo es más difícil para quien recién llega, Juan apostó a sus contactos en Instagram para buscar trabajo, y hace un mes un especialista español le ofreció trabajar en un club de la primera de Suecia, sin saber que esa experiencia también lo iba a catapultar en un club de fútbol.

“Antes de salir de Argentina le escribí a todos los preparadores físicos y fisioterapuetas de Europa que tenía de contacto en Instagram", cuenta sobre cómo se dio todo". "Les dije: 'si tienen algún contacto no duden en escribirme'. Les mandé un speech y el cv. Varios me respondieron y me dijeron que cualquier cosa me avisaban, pero un preparador físico español me llamó y me dijo que necesitaban un fisio. Me acuerdo que me dijo: ‘Yo me acordaba que vos me habías escrito por marzo, pero recién terminamos la temporada’”.

Hace dos meses, Juanma tuvo una entrevista con el preparador físico. Le comentó que necesitaban un fisioterapeuta para un equipo de básquet. En la charla laboral le fue bien en la parte deportiva y profesional, pero no le fue tan bien en el idioma. Así terminó siendo contratado a prueba por dos meses para ver cómo se desarrollaba con el inglés y los jugadores.

“Por suerte me fue bien, mejor de lo que creía en cuanto al idioma", dice respecto a cómo le fue, "estoy con un club de fútbol que tiene un contrato de cooperación con el club de básquet. Yo voy a estar a la mañana con fútbol y a la tarde noche con básquet. La temporada de fútbol termina en noviembre cuando empieza el Mundial y la de básquet empieza en septiembre, es como nuestro calendario, así que estoy contento”, agrega desde el departamento donde está viviendo.

Gimnasia siempre en el corazón. Juan Manuel decidió cambiar de aires y ahora trabajará en Europa.

Objeto desconocido
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VIVIR LA VIDA SUECA

Juanma está radicado en Jönköping, un ciudad de 93 mil habitantes, vecina a un pueblo parecido a Rada Tilly, donde se encuentra el club de fútbol. Lleva poco más de un mes en ese lugar, y asegura que la adaptación va bien.

“Me vengo adaptando bastante bien. La verdad que pensar en inglés al principio era muy difícil, pero ahora se hace más fácil. Estoy tomando clases con una profesora de Santiago del Estero, y no puedo dejar de hacerlo porque sino no sigo aprendiendo y es difícil. En cuanto a lo profesional es todo de primer nivel, siempre lo hablamos con un compañero brasileño que tengo. Cada uno tiene botas de presoterapia, tengo un gimnasio con camillas, hay colectivos gigantes y distancias cortas”, cuenta entre risas.

Como los clubes son de diferentes ciudades y es un contrato de colaboración entre ellos, una institución le dio un auto para que se movilice y otra el departamento para que viva.

Por estos días, el ex kinesiólogo de Gimnasia espera que termine la prueba para que su familia pueda mudarse con él y vivir juntos esta experiencia que día a día lo sorprende, es que como cuenta todo es más lindo en familia.

“Es muy lindo todo lo que nos está pasando, pero quiero que llegue mi compañera y mi hijo. El otro día me perdí y en vez de manejar media hora manejé una hora y eran como pequeños pueblos en medio de la nada, que uno dice que locura estar ahí. Fue un flash, iba perdido y pensaba ‘no pasa nada, mirá lo que es esto, es increíble’. La verdad es que me sorprende todo lo que está pasando, pero el objetivo principal es que mi familia pueda venir cuanto antes para disfrutar todo esto. Después en lo deportivo y profesional quiero seguir creciendo, pero paso a paso porque hace tres meses llegamos de Argentina y hoy es un sueño vivir esto día a día”, admite.

Así, Juanma vive su propio sueño, aquel que comenzó alguna vez por la redonda, luego lo llevó la naranja y ahora lo vive en Europa, gracias a que un día se animó a saltar el charco, romper las estructuras y mostrarle otro mundo a su hijo, porque tal como dice la canción al final solo se trata de vivir.