El ejercicio en las mujeres: un pilar clave en cada etapa de la vida
El ejercicio físico es fundamental para la salud y el bienestar, y en el caso de las mujeres, sus beneficios se extienden a lo largo de todas las etapas de la vida. Desde la niñez hasta la menopausia, la actividad física favorece no solo el desarrollo físico, sino también el bienestar emocional y social.
“El movimiento es esencial en cada etapa de la vida de la mujer. Aporta beneficios a nivel óseo, cardiovascular y metabólico, además de contribuir a la estabilidad emocional y al bienestar general”, explicó el Dr. Luis Mauriño, Médico Clínico especialista en Medicina Deportiva del Centro de Estudios Médicos Penta.
Infancia y adolescencia: una base sólida para la salud
Durante la infancia, el ejercicio favorece el desarrollo motor y cognitivo, lo que fortalece huesos y músculos. Además, fomenta hábitos saludables que pueden perdurar toda la vida. “En esta etapa, lo ideal es incentivar actividades lúdicas y grupales, como juegos al aire libre y deportes en equipo, para que las niñas asocien el ejercicio con el disfrute y el bienestar”, señaló el Dr. Mauriño.
En la adolescencia, la actividad física ayuda a fortalecer el sistema cardiovascular y óseo, a mejorar la postura y la flexibilidad, y a reducir el estrés. El deporte en esta etapa también tiene un rol clave en la construcción de la autoestima. Hoy en día, cada vez más adolescentes se animan a practicar disciplinas que antes eran predominantemente masculinas, como el fútbol y el rugby, lo que demuestra una mayor equidad de género en el ámbito deportivo.
Embarazo: movimiento seguro para la madre y el bebé
El ejercicio durante el embarazo aporta numerosos beneficios. Ayuda a reducir dolores lumbares, mejora la circulación, controla el aumento de peso y disminuye la fatiga. “Siempre es importante contar con la aprobación médica antes de comenzar o continuar una rutina de ejercicios. Sin embargo, actividades como caminar, nadar o practicar yoga prenatal pueden ser muy beneficiosas para la madre y el bebé”, indicó el Dr. Mauriño.
Según el especialista, adaptar la intensidad de los ejercicios a cada trimestre y escuchar las señales del cuerpo es clave. “El ejercicio moderado no solo mejora la calidad de vida de la madre, sino que también puede contribuir a un parto más llevadero y a una recuperación posparto más rápida”, sostuvo.
Menopausia: ejercicio para la calidad de vida
Durante la menopausia, el ejercicio se convierte en un aliado fundamental para prevenir el aumento de peso, fortalecer los huesos y mantener la movilidad. Actividades como caminatas, natación o ejercicios de fuerza ayudan a reducir la pérdida de masa ósea y muscular, lo que disminuye el riesgo de osteoporosis y mejora la calidad de vida.
Además, el movimiento regular contribuye a disminuir síntomas como los sofocos y el insomnio, lo que mejora el estado de ánimo y aumenta la energía. “Mantenerse activa permite transitar esta etapa con mayor bienestar y autonomía. Lo importante es encontrar una actividad que sea placentera y sostenible en el tiempo”, destacó el especialista.
Un enfoque integral en Penta
El Centro de Estudios Médicos Penta promueve la actividad física como parte de un enfoque integral de la salud de la mujer. “Cada etapa de la vida requiere cuidados específicos, y en Penta acompañamos a nuestras pacientes con un abordaje personalizado para que puedan mantenerse activas y saludables”, concluyó el Dr. Mauriño.
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